El sector ladrillero atraviesa una profunda crisis que se arrastra desde hace varios años y que ha provocado la pérdida de numerosas fuentes de trabajo. Así lo señaló Roberto Dos Santos, trabajador ladrillero, quien explicó que la caída en la venta del producto ha llevado a muchos trabajadores a abandonar la actividad y buscar otras alternativas para subsistir.
Según Dos Santos, la baja demanda de ladrillos ha obligado a muchos obreros del sector a dedicarse a trabajos informales o zafrales. “La falta de venta de ladrillos viene desde hace bastante tiempo y muchos ladrilleros ya han dejado su trabajo. Hoy la gente busca otras changas, como el corte de caña, la cosecha de naranjas o cualquier otro trabajo que aparezca”, explicó.
El trabajador sostuvo que uno de los factores que contribuyó a esta situación fue la transformación del sector de la construcción, que incorporó nuevos materiales y sistemas constructivos. En ese sentido, indicó que el ladrillo tradicional fue desplazado en parte por productos industriales y por otros métodos de construcción que reducen su utilización. “El ladrillo quedó un poco en el olvido. No solo por el ladrillo industrial, sino también por otros tipos de construcción que surgieron con el tiempo y a los que el ladrillero artesanal no logró adaptarse”, afirmó.
La situación, agregó, impacta directamente en numerosas familias que dependían de esta actividad. Dos Santos explicó que la producción de ladrillos generaba empleo para varias personas en cada horno o barraca. “Por cada ladrillero trabajaban varias personas: el cortador, el barrero, quienes ayudaban a encasillar los ladrillos y también los que trabajaban en el horneado. Todo eso era mano de obra que hoy prácticamente se perdió”, señaló.
En algunas zonas de Artigas el panorama es particularmente preocupante. Dos Santos mencionó que en sectores como el barrio El Pirata y el Polígono existen numerosas hornallas abandonadas. “Solo en esta zona debe haber más de veinte hornallas totalmente abandonadas. Si uno calcula la cantidad de gente que trabajaba en cada lugar, estamos hablando de alrededor de 80 personas que se quedaron sin esa changa”, explicó.
El trabajador recordó que, años atrás, la actividad ladrillera era constante y generaba trabajo durante todo el año. “Antes el ladrillo se trabajaba de domingo a domingo, como decimos nosotros. Siempre había trabajo para alguien. Hoy eso ya no existe”, lamentó.
Consultado sobre si han recibido apoyo o visitas de autoridades nacionales o departamentales para abordar la problemática, Dos Santos indicó que hasta el momento no han tenido respuestas. “No hemos tenido ninguna visita. Con la mesa de ladrilleros teníamos pendiente una reunión con la ministra de Vivienda, pero nunca se concretó. Y con este gobierno tampoco ha habido contacto”, expresó.
Finalmente, Dos Santos consideró que la situación del sector refleja una problemática más amplia vinculada al empleo en el país. “Creo que el trabajo en general ha perdido importancia. No es solo el ladrillo; en muchos sectores del Uruguay se viene arrastrando una decadencia muy grande en materia laboral”, concluyó.